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Son muchos los padres que se alarman y preocupan cuando escuchan a su hijo hacer ruido con los dientes por la noche. Acuden a la consulta con gran inquietud sin saber si es normal, o las consecuencias que esa conducta puede tener en el niño. Desde Clínica ZOE – Zaragoza Odontología Especializada, hemos elaborado este pequeño texto con información científica actual sobre el tema para que podáis estar más tranquilos.

Los dientes temporales (conocidos como dientes de leche), están menos mineralizados y son más porosos que los dientes permanentes. Esto hace que, de forma fisiológica, se desgasten más que los dientes permanentes, pero esta situación puede verse agravada si el niño tiene el hábito de rechinar los dientes.

El hábito de bruxismo o rechinamiento de los dientes, es una parafunción en la que la mandíbula, de forma voluntaria o involuntaria, realiza movimientos de rechinamiento y/o apretamiento no funcionales durante el día (bruxismo diurno), o durante la noche (bruxismo nocturno o del sueño) (1).

El bruxismo del sueño es especialmente preocupante para los padres, porque muchas veces, el ruido producido durante el rechinamiento de los dientes puede ser muy intenso y prolongado. Además, este hábito no sólo produce el desgaste de los dientes, sino que puede generar otros síntomas como cefaleas, dolores musculares mandibulares, molestias masticatorias y sensación de limitación en la apertura bucal. Es por ello que el bruxismo del sueño debe ser conocido por la comunidad médica, para poder identificarlo y remitir al paciente al odontólogo especialista en caso de ser necesario. En estos casos el papel del odontólogo será diagnosticar, educar e informar a los padres y prevenir posibles consecuencias en la salud bucal del niño (2).

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Actualmente su causa se atribuye fundamentalmente a factores psicológicos, aunque, por supuesto, hay ciertos factores odontológicos que también pueden influir.

A nivel psicológico, se considera que los problemas personales no resueltos, o la imposibilidad de expresar sentimientos de ansiedad, odio o agresividad, puede originar bruxismo. Es decir, que el nivel de ansiedad en los niños está relacionado con la aparición del bruxismo y la severidad del mismo (3,4).

Los factores odontológicos, tales como maloclusiones o restauraciones defectuosas, se consideraban factores de inicio del bruxismo, pero en la actualidad esa teoría ha sido descartada. De hecho, podemos encontrar niños bruxistas sin ningún factor predisponente a nivel dental y  otros pacientes pediatricos, que a pesar solucionar sus alteraciones dentales siguen padeciendo bruxismo.

Además de los ya descritos, también han sido estudiados otros factores desencadenantes como las alteraciones del sueño, factores genéticos o aquellos relacionados con la salud general.

La prevalencia del bruxismo en los estudios publicados es muy variable (5). Mientras que en algunas publicaciones hablan de un 78% de incidencia en la población infantil, otras no superan el 26%. Por ello, como en cualquier otra patología, en Clínica ZOE – Zaragoza Odontología Especializada, consideramos que lo importante es diagnosticarla adecuadamente y sobretodo de forma individual, sin tener tan en cuenta los datos de prevalencia.


Forma clínica del bruximo infantil

El aspecto más característico del bruxismo es el apretamiento, rechinamiento o golpeteo intermitente de los dientes, en diferentes posiciones de la mandíbula. Es importante puntualizar que este fenómeno tiene lugar en ausencia de comida pudiendo ser audible o no, consciente o no (1).

Se considera normal que en niños entre los 3 y 5 años se produzca un desgaste o atricción fisiológica normal de los dientes temporales, para permitir el crecimiento y desarrollo de los maxilares. Teniendo en cuenta además que la prevalencia de bruxismo disminuye con la edad (alrededor de los 9 o 10 años), parece que de forma científica se confirma la creencia de la mayoría de los niños que bruxan, no continuarán haciéndolo durante la adolescencia y la adultez. Sin embargo, podemos encontrarnos con niños que presentan signos y síntomas de trastornos temporomandibulares como dolor o limitación de la apertura. En estos casos el bruxismo sí debería ser tratado para aliviar estos síntomas (2).

La sintomatología depende de la fuerza, frecuencia y duración del hábito, así como de la resistencia de las estructuras involucradas. De este modo, los dientes temporales se desgastan con más rapidez que los permanentes. Por ello, el signo más habitual son las facetas de desgaste, que pueden estar localizadas en algunas piezas o afectar a todos los dientes. En el sector anterior puede llegar a ser muy avanzadas, desembocando en problemas estéticos y dolores o patología de origen pulpar (nervio del diente), que requerirán tratamiento dental.

Un dato muy relevante, como mencionábamos con anterioridad, es que el bruxismo infantil no siempre va a desembocar en un bruxismo del adulto (6)


Tratamiento del bruximo infantil

Como en toda patología con un origen multifactorial, el tratamiento es complejo. En este caso, el odontólogo debe tener siempre presente que el origen puede ser en muchas ocasiones psicológico, de lo que se debe informar adecuadamente a los padres del niño. Por otro lado, el tratamiento tendrá como objetivo hacer lo posible para evitar el desarrollo de desgastes dentales excesivos.

En caso de necesitar tratamiento, hay distintas modalidades terapéuticas descritas en la literatura. Dentro de las odontológicas encontramos el uso de férulas intermaxilares más o menos rígidas (tratamiento más común en el paciente adulto). No obstante, en dentición temporal y mixta, no hay suficiente evidencia que fundamente el uso de estos dispositivos rígidos, que podría bloquear y comprometer el crecimiento del hueso alveolar. También a nivel odontológico pueden resultar útiles los tratamientos ortopédicos y ortodónticos, capaces de mejorar la oclusión del paciente y el espacio de las vías aéreas, ya que cada vez se asocia con mayor frecuencia el bruxismo con el síndrome de apnea hipoapnea del sueño (SAHOS) (2).

Para los niños que tiene sólo los dientes de leche, y presentan un desgaste avanzado, el tratamiento de elección sería la colocación de coronas en los molares temporales, recuperando así la dimensión vertical perdida. Al devolver a estos molares su altura original, favorecemos la erupción correcta de los molares permanentes y devolvemos una oclusión correcta al niño, desapareciendo el bruxismo en la mayoría de los casos (7).

En general los niños no suelen presentar muchos dolores musculares, más frecuentes en los adultos, por lo que la fisioterapia no suele ser necesaria.

En los casos en los que el bruxismo esté relacionado con trastornos de ansiedad, frecuentes entre los niños de 3 y 6 años que comienzan a sociabilizar, o por trastornos adaptativos, estarían indicadas las terapias psicológicas. Varias publicaciones demuestran que los tratamientos psicológicos durante la infancia permitirían al niño y al futuro adulto enfrentar los conflictos y tensiones emocionales de mejor manera, teniendo un efecto positivo en el control del bruxismo (2).

Cada niño es un mundo y lo mejor es que si tenéis dudas al respecto llaméis a Clínica ZOE – Zaragoza Odontología Especializada y sabremos hacer un diagnóstico correcto. A partir de ahí, veremos si es necesario tratar el bruxismo de tu hijo o simplemente es una fase de su maduración dental que sólo requiere vigilancia.

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Conclusiones sobre el bruxismo en niños

El bruxismo es una patología frecuente en niños pequeños, que en muchas ocasiones no requerirá ningún tratamiento. Es normal cierto desgaste de los dientes temporales y ayuda al desarrollo de los maxilares.

Sin embargo, el bruxismo puede ser un síntoma de problemas psicológicos como estrés o ansiedad en el niño, por lo que se debe realizar un correcto diagnóstico.

En los casos en los que el desgaste dental sea excesivo, aparezcan dolores musculares o problemas articulares, puede estar indicada la colocación de férulas de relajación.

 

1. Bolaños EV, Rodríguez EG, Salmerón RDC. El bruxismo infantil. Odontología Pediátrica, 2002; 10(3), 135-141.

2. Firmani M, Reyes M, Becerra N, Flores G, Weitzman M, Espinosa P. Sleep bruxism in children and adolescents. Revista chilena de pediatria, 2015; 86(5), 373-379.

3. Vanderas AP, Menenakou M, Kouimtzis TH. Urinary catecholamine levels ad bruxism in children. J Oral Rehabil 1999; 26: 103-10.

4. Oliveira MTD, Bittencourt S T, Marcon K, Destro S, Pereira JR. Sleep bruxism and anxiety level in children. Brazilian oral research, 2015; 29(1), 1-5.

5. Machado E, Dal-Fabbro C, Cunali PA, Kaizer OB. Prevalence of sleep bruxism in children: A systematic review. Dental press journal of orthodontics, 2014; 19(6), 54-61.

6. Kieser JA, Groeneveld HT. Relationship between juvenile bruxing and craniomandibular dysfunction. J Oral Rehabil 1998; 25: 662-5.

7. Braham R, Morris M, editores. Odontolología Pediátrica. Buenos Aires: Médica Panamericana, 1984. p. 420- 421.